El reciente caso de una mujer francesa que pagó una cifra millonaria para acceder a un proceso de gestación por sustitución en Sudamérica, y luego rechazó al bebé tras el nacimiento, ha remecido la opinión pública. Más allá del impacto noticioso, este hecho revela algo más profundo: la ausencia de regulación en torno a la gestación por sustitución abre un vacío legal y humano de enormes proporciones.
Cuando no existen normas claras:
– Los niños quedan expuestos a abandono o indefinición sobre su identidad y filiación
– Las mujeres gestantes pueden enfrentar explotación, contratos injustos y falta de garantías médicas y legales.
– Los padres intencionales se ven desprotegidos, sin seguridad jurídica respecto de la filiación ni de las responsabilidades asociadas.
En Nuevas Familias creemos que regular no es prohibir: es proteger. Una ley moderna y ética en Chile debería:
– Reconocer la filiación del niño desde su nacimiento.
– Establecer contratos regulados y justos, con acompañamiento médico y psicológico.
– Garantizar derechos laborales y de salud para las gestantes.
– Crear mecanismos de supervisión estatal que eviten abusos, explotación o tráfico reproductivo.
